sábado, 6 de junio de 2009

Misiva al Max

Buenas noches, muy distinguido señor, no me gusta escribir (nunca aprendí a hacerlo) pero tengo que informarle un hecho definitivo que acaba de ocurrir en la casa de Juanita, ha de saber que ella escribiría esta carta, si supiera escribir.

Como usted sabe, desde hace tres años Juanita ha tenido diversos robos de identidad, en los cuales se le ha ido cayendo el pelo; en este momento ella usaba pelucas, pero resulta ser que el pasado jueves de junio, en la tarde, llegó el Max a quitarle cualquier cosa que tuviera pelos artificiales, ya se imaginará en qué estado está la pobre de Juanita, su peluca favorita era la verde y el Max sencillamente se asomó por el balcón y toda la presión de la sangre se le fue a los brazos, poniéndose amoratados, pero que gracias a esto el lanzamiento de peluca fue un gran éxito (algún día ahondaré en la importancia de practicar el Lanzamiento de Peluca).

Cabe resaltar el ingenio del Max pues, sabiendo que Juanita sabe la situación que debe de haber, se aprovechó descaradamente para distraerla mostrándole una película mala, ahí fue donde empezó todo: mientras se hechó media hora de gente que nunca conocerá haciendo intentos por bailar, el Max abrió la boca y el cuarto del Pez Dorado estalló, Jane trató de cubrirse de tal impacto pero desafortunadamente perdió su ropa nueva, también su dignidad. Siguió poniendo su cuerpo desnudo en todos los rincones de la casa, pero ¡vamos!, está ancha pero no tanto como para cubrir toda una casa!!
El volumen de la película era tan bajo que fácilmente se pudo percibir la voz del Max, además, a pesar de estar en la sala a Juanita se le cayó un cacho de mejilla (sí... esos gritos del Max son potentes); el pez dorado estaba en la espalda del Max, dando saltitos por la falta de oxígeno, para rescatarlo Jane agarró un martillo y empezó a darle al Max en la espalda... afortunadamente a ese pez nunca se le acaba la suerte de no ser arrollado... completamente.
Juanita dejó la palícula barata y puso al pez en su piscina de muñecas favorita que se encontraba en su cuarto, después cerró la puerta. Estaba tan enojada que se había convencido de no abrir jamás esa puerta, pero pues... sí, hay que reconocerlo, esa Juanita generalmente es tonta, ¡y más cuando tiene la cabeza descubierta!
De esta manera fue como Juanita se separó del Pez Dorado, de Jane y del Max... hay que entender la situación del asunto, simplemente no podía seguir ahí porque en ese momento le empezaban a temblar las piernas (por si no lo sabe, Juanita sufre de Temblorosis Cronsis, una vez el temblor le llegó hasta el corazón y estuvo muy cerca de quedar como los muebles de sus muñecas), así es que tuvo que caminar despacio hacia la calle, mostrando su vergûenzuda cabeza.

En estos momentos Juanita no se ha quitado para nada el gorro de ganzo que le presté, más no aguantaba las ganas de escribirle y pues aquí estamos, pidiéndole amablemente que no regresé para devolver las pelucas, o con "mejores" películas, ya que Juanita ha roto definitivamente cualquier vínculo que tenga que ver con usted. En este momento sabe que usted seguirá viniendo y le informa que se está preparando para lo demás... sabemos que hay más.

Así es que el Max, no le deseo nada bueno y Juanita... bueno, para qué ponerle lo que le desea ella, ya que no es el tema de esta conversación.

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