La sonrisa me caracteriza, suelo reírme de todo, es una cosa bastante tonta e inexplicable para la gente que me rodea; un día en una biblioteca estaba cantando, un señor se me acercó y me dijo que había tres cosas básicas que caracterizaban a las personas que eran felices:
1.- La risa
2.- El canto
3.-
La tercera es un recuerdo muy vago para mí, pero de todas formas este señor tenía un concepto muy abstracto con sus "tres reglas básicas para reconocer que una persona es feliz". Tal vez se burlaba de la manera rústica que tengo al cantar, o es muy malo para flirtear con las chicas, sólo necesitaba el deseo irrefrenable de hablar con alguien... siempre me hago un montón de suposiciones, es un hábito que tengo arraigado por la inseguridad con la que he vivido siempre: miedo a la realidad, la verdad, lo establecido, el compromiso.
Es muy probable que al momento de lanzarme de un trampolín de tres metros, me baje temblando para ir por un instrumento medidor y verificar si en realidad mide tres metros, pero para esto, trato de tardarme un buen tiempo, con la posibilidad de que se haya terminado el intervalo para aventarse del trampolín, si no es así, vuelvo a medir la altura, subo lo más lento posible hasta llegar a la altura de donde tengo que saltar. Me paro a pensar todas las cosas malas que podrían sucderme al caer desde tres metros a una piscina: podría ahogarme porque cuando salgo de paseo a una piscina siempre olvido cómo nadar, después de tres días me enseñan (siempre me han enseñado anadar y siempre lo he olvidado) y hasta aviento cosas pequeñas en la alberca para nadar hasta ellas; podría darme un calambre, que es muy posible por mi EXCESIVA falta de potasio; podría romperme alguna parte del cuerpo, y el simple hecho de imaginar el dolor... Todo esto se debe a mi falta de experiencia en estas cosas, a mi falta de sufrimiento que no me ha hecho fuerte, que solamente alimento mi miedo a lo desconocido gracias a la imaginación que me hace más falta en otras cosas y que cuando se trata miedo la utilizo mejor que nunca; es la falta de felicidad que me rodea, es la costumbre de andar siempre en la duda, en la cuerda floja, sin ningún riesgo, pero que mi psicosis la vuelve la más floja de todas; es la facilidad de no arriesgarse, de no cambiar las cosas fáciles, seguras; es por eso que aquella vez que hacía muchísimo aire, en un lugar muy abierto, me asusté y traté de sacar mi suéter para cubrirme con la falsa seguridad con la que suelo andar, pero no me lo puse, me detuve un momento a oír lo que decía esa cosa no común, y entre tanto escuchar descubrí lo maravilloso que es el viento cuando te mueve de la gravedad cotidiana, cuando te levanta a niveles en donde gravedad y viento se entienden y no te dejan caer, donde cada partecita de todo el cuerpo es movida por algo tan tangible, tan delicioso.
Una vez sentí algo parecido, con una persona, sólo que fue más intenso, más inexplicable, sólo que esto fue una conexión muy potente entre dos mundos que nada tienen que ver pero que por unos instántes se detuvieron en el mismo tiempo, en el mismo espacio, intercambiando energías que retroalimentaron espiritualmente todo lo que existió a partir de ellos. Me alegra el hablar de algo que sé que pasó sin ninguna duda o cuestión, es cuando las cosas se hacen bien, cuando lo haces abiertamente, sin temor, arriesgando todo, jugando. Sólo es el saber, el estar seguro de lo que sientes... estar seguro de lo que sientes... libremente, wow! Qué bien se siente el escribir así, rememorando algo que en realidad pasó, y saber cómo pasó sin dudas, ni pretextos, ni suposiciones. POR FIN SIN SUPOSICIONES!
Es triste saberme así, una niña miedosa, sabiéndose que existe, se restringe, privada por su propia voluntad, frenándose ante lo maravilloso... que falta de libertad tienes tontita, que limitada estás, no te gustaría lamer las suelas de mis zapatos? No creo, eso también te da miedo, ja.
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