miércoles, 28 de octubre de 2009

HORAS DE JUNIO

VUELVO A TI, soledad, agua vacía,
agua de mis imágenes, tan muerta,
nube de mis palabras, tan desierta,
noche de la indecible poesía.

Por ti la misma sangre --tuya y mía--
corre al alma de nadie siempre abierta.
Por ti la angustia es sombra de la puerta
que no se abre de noche ni de día.

Sigo la infancia en tu prisión, y el juego
que alterna muertes y resurrecciones
de una imagen a otra vive ciego.

Claman el viento, el sol y el mar del viaje.
Yo devoro mis propios corazones
y juego con los ojos del paisaje.

JUNIO ME DIO LA VOZ, la silenciosa
música de callar un sentimiento.
Junio se lleva ahora como el viento
la esperanza más dulce y espaciosa.

Yo saqué de mi voz la limpia rosa,
única rosa eterna del momento.
No la tomó el amor, la llevó el viento
y el alma inútilmente fue gozosa.

Al año de morir todos los días
los frutos de mi voz dijeron tanto
y tan calladamente, que unos días

vivieron a la sombra de aquel canto.
(Aquí la voz se quiebra y el espanto
de tanta soledad llena los días.)


HOY HACE UN AÑO, Junio, que nos viste,
desconocidos, juntos, un instante.
Llévame a ese momento de diamante
que tú en un año has vuelto perla triste.

álzame hasta la nube que ya existe,
líbrame de las nubes, adelante.

Haz que la nube sea el buen instante
que hoy cumple un año, Junio, que me diste.

Yo pasaré la noche junto al cielo
para escoger la nube, la primera
nube que salga del sueño, del cielo,

del mar, del pensamiento, de la hora,
de la única hora que me espera.
¡Nube de mis plabras, protectora!

Carlos Pellicer

lunes, 19 de octubre de 2009

ORGULLO

LA TARDE, oscura y larga, en que me niegas
no el cariño que nunca me tuviste,
sí de quererte el privilegio triste
que aun a la brisa de la tarde entregas;

la dulce gloria que en redor despliegas
o el juego de color en que consiste,
aunque amenuda evocación resiste,
¿no puedo acaso edificar a ciegas?

Y si la enamorada fantasía
abierta toda al peregrino encanto
no pudiera albergar su demasía,

¿qué inmenso desamor, qué olvido tanto,
tu bella imagen arrancar podrí
a la angusti perfecta de mi llanto?


José Gorostiza