viernes, 24 de septiembre de 2010

El mar y sus pescaditos

Sí, mi amor de repente se tiró de un gran peñasco y se hundió en el mar. Se tiró.
Siempre se le ha olvidado nadar, y así sin más se tiró. Mi amor cobarde se tiró.

Eso quiere decir que en este momento mi amor está en reposo natural, no more to you my Musicbox, no more.

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-Transición-


lunes, 13 de septiembre de 2010

Ending


*Antes de que el misterioso Mr. Love se haya hundido en las profundidades de la Tierra, llegaste una vez más a mí, te respiré y escribí lo siguiente:



Treinta ocasiones para perder la buena conciencia

Me encantaría darte la imagen de mis mañanas, mi cosquilleo al cantar, mis fotos de nubes y rayos solares.
Me encantaría regalarte el olor a galleta junto con mis flores favoritas, la canción de la semana y una paleta enorme sabor avena.

Por mi casa puedes tirarte al pavimento y observar el cielo, maldecirlo y contarle las veces que has corrido porque ella no termina de marcharse. Porque no has dejado que se marche.

¿Cuántas veces he observado tu cabello? ¿Cuántas veces he querido alborotarlo? Cuánto tiempo sin decirte que te quiero.
Muchas ocasiones agradecí el que existieras, que fueras la razón más poderosa que levantaba mi energía capaz de hundirse por cualquier nimiedad existente.
Conocí tu expresión y tu voz (¡tu maldita e inusual voz!), tus tenis y tu olor, olor jabón.

Y perdí ante ti, perdí ante tu persona y ante tu indiferencia, sin pensar que terminaría queriéndote tanto.


En mi cuarto con paredes y piso blanco empezó a crecer el pasto y muchas flores, unas bonitas lilis rosas y blancas por todo el cuarto.
Si te quedas inmóvil se puede escuchar el sonido del mar, de los pájaros, el sonido del viento. Cuando cierro los ojos puedo percibir la luz de las estrellas que levemente se asoman para acariciar mis párpados y para regalarte el más cálido saludo a ti, en mi pensamiento.

Y por millonésima vez llegaste hasta mis flores, hasta mi pasto, y cubrí tus orejas con mis manos, me acerqué a tu cuerpo largo, cerré mis grandes ojos, respiré... y fui feliz.

lunes, 6 de septiembre de 2010

me pierdo en tu nido de ideas

invariablemente sigues aquí, y yo trato de frenar tu música, tu música de aleteo frágil, de tambor resonante
¡oh hermoso tambor rojo!