(...)
El Hombre: Está bien. Está bien.
La Mujer: Quieres decir está mal. Lo sé; todo está mal. Pero regresaré. Te dije que voy a regresar. Regresaré.
El Hombre: No, no lo harás.
La Mujer: Volveré.
El Hombre: No volverás, no a mí.
La Mujer: Lo verás.
El Hombre: Sí. Eso es lo peor de todo. Que probablemente regreses.
El mar cambia, Ernest Hemingway
domingo, 30 de agosto de 2009
sábado, 1 de agosto de 2009
¿Y si...?
Las únicas mascotas que puedo conservar son las de los jueguitos de internet del Facebook o de otras páginas similares... y eso estando de vacaciones!!! Sí, la verdad es que no soy buena con las "mascotitas", ¡¡¡mi Tamagotchi se me murió un montón de veces hasta que el aparatito dejó de funcionar!!! y todavía me atreví a comprar un paquete de pilas para seguir de asesina serial.
No tengo plantas, ya no soy niñera, ya no pongo en el agua a crecer esos animales de plástico tan famosos... Nada de nada, no duran esas cosas conmigo.
Me acuerdo mucho de la primera carta de amor que recibí de parte de un niño que me gustaba mucho (5º de primaria), todo iba bien. Yo era feliz peleándome con él, aventándonos pedazos de goma, molestándonos como dos escuincles cagengues y de repente, a este niño se le ocurre ponerme en mi mochila una carta decorada con imágenes del Rey León, escrita en máquina de escribir... ah, la bonita carta de amor de un niño de 10 años!
¿Que qué hice con la carta? La apreté mucho hasta hacerla una bolita capaz de caber por el agujero del escusado. El fin de mi primer amor, el niño no me volvió a hablar.
Quizá en mi vida pasada fui un titán tan fuerte que destruía todo lo que se encontraba a su paso... ahora que soy conciente de lo que puedo hacer me detengo, ante lo que en verdad quisiera sentir... deteniendo el deseo de vivir... Probablemente sólo busco un pretexto para lo comúnmente conocido, ya lo escribió un amigo refiriéndose a que muchas veces se sentía fuerte, pero cuando lo pensaba se sentía la persona más pequeña al saber que todos acabaremos algún día pues es lo que sabemos que va a pasar (por eso me caes bien Steph, y por muchas cosas más =)
Una vez sentí tanto miedo que mi cuerpo empezó a temblar, estaba frente una persona que había sido tan importante en mi vida... en ese momento me interpuse ante él, rabioso por lo tanto que perdió... Muy pocas veces lo vi así, él era el que siempre me defendía y en ese momento estaba impidiéndole el paso a aquel monstruo de dolor contenido... Mi causa era demasiado fuerte para no quitarme ante lo que sabía que me estaba enfrentando. Gracias a mi impulso se desató un miedo terrible por saber lo que perdería si me quitaba y lo que perdería si no lo hacía...
Sólo en los límites el inconciente actúa para despúes buscar explicaciones de cómo fue que lo hice, algo como hacer las cosas... simplemente hacerlas.
No tengo plantas, ya no soy niñera, ya no pongo en el agua a crecer esos animales de plástico tan famosos... Nada de nada, no duran esas cosas conmigo.
Me acuerdo mucho de la primera carta de amor que recibí de parte de un niño que me gustaba mucho (5º de primaria), todo iba bien. Yo era feliz peleándome con él, aventándonos pedazos de goma, molestándonos como dos escuincles cagengues y de repente, a este niño se le ocurre ponerme en mi mochila una carta decorada con imágenes del Rey León, escrita en máquina de escribir... ah, la bonita carta de amor de un niño de 10 años!
¿Que qué hice con la carta? La apreté mucho hasta hacerla una bolita capaz de caber por el agujero del escusado. El fin de mi primer amor, el niño no me volvió a hablar.
Quizá en mi vida pasada fui un titán tan fuerte que destruía todo lo que se encontraba a su paso... ahora que soy conciente de lo que puedo hacer me detengo, ante lo que en verdad quisiera sentir... deteniendo el deseo de vivir... Probablemente sólo busco un pretexto para lo comúnmente conocido, ya lo escribió un amigo refiriéndose a que muchas veces se sentía fuerte, pero cuando lo pensaba se sentía la persona más pequeña al saber que todos acabaremos algún día pues es lo que sabemos que va a pasar (por eso me caes bien Steph, y por muchas cosas más =)
Una vez sentí tanto miedo que mi cuerpo empezó a temblar, estaba frente una persona que había sido tan importante en mi vida... en ese momento me interpuse ante él, rabioso por lo tanto que perdió... Muy pocas veces lo vi así, él era el que siempre me defendía y en ese momento estaba impidiéndole el paso a aquel monstruo de dolor contenido... Mi causa era demasiado fuerte para no quitarme ante lo que sabía que me estaba enfrentando. Gracias a mi impulso se desató un miedo terrible por saber lo que perdería si me quitaba y lo que perdería si no lo hacía...
Sólo en los límites el inconciente actúa para despúes buscar explicaciones de cómo fue que lo hice, algo como hacer las cosas... simplemente hacerlas.
Eres tan guapo...
Una de las tantas maneras de perder el tiempo es ir a grabar un programa de bromas en donde tienes que "hacer como que la cámara es el cuello del chico", haciendo gestos muy similares a los de las muchachas que aparecen en los comerciales que dicen aguantar más de 12 hrs. en la cama!!!!!! Puaj!! Me cae que no volveré a ir en contra de mis principios X(
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)